Cine y Series/Conexión Oscars

‘Bestias del sur salvaje’: lo hermoso de la tristeza

bestias_del_sur_salvaje_02

Hay melancolías –no las de Lars Von Trier– que reconfortan. Hacen que uno se sienta vivo, perteneciente a un todo. El sentimiento, pausado pero intenso, se vuelve morriña intrínseca en el Reino de Galicia– cuando la añoranza se refiere a una patria arrebatada; alejada, ausente. También hay un pesar referente al hogar; pero más crudo y fiero. El de un inminente final. El de la necesidad de huir para vivir. Una mezcla de esperanza y abatimiento, de angustia y ansioso amor. Una sensación de la que es difícil escapar.

Eso, contando de manera insólita y hermosa por el debutante Benh Zeitlin, es Beast of Southern Wild. La historia de un pueblo bayou –que bien podría por su realismo mágico ser el Macondo de García Márquez– en su lucha contra la realidad de su inminente extinción. Unas gentes que aman  tanto su pequeño trozo de mundo que su único deseo es, al menos, hundirse –literalmente– con el barco.

Y es un relato fantástico –en todas las acepciones de la palabra– al que cuesta abrazarse. Resulta difícil disfrutar de la tristeza que se nos cuenta a través de la niña Hushpuppy. Uno se siente al principio reticente y luego extraño, hasta algo culpable. Se hace complicado gozar con su sufrimiento; pero al final te acaba atrapando sin remedio –por empatía, no por shadenfreude– y de una manera tan intensa y original –como el jazz de su Tremé y los bailes y disfraces de su Mardi Gras– que es imposible no rendirse a la evidencia de estar ante una pequeña maravilla hecha por absolutos desconocidos. Artistas anónimos –como la estupenda Quvenzhané Wallis– que se nos descubren –que no descubrimos como si fuéramos Colón– con esta cinta de concepción compleja y resultado sencillo y magistral.

Pocas veces se han mezclando en el cine géneros tan aparentemente irreconciliables de una forma tan genuina. Bestias del sur salvaje está contada con delicadeza y fuerza, con ternura y pasión. Es, sin duda, una obra distinta a todo. Una película que explora –con una estética brillante– el extrarradio del cuento y la leyenda de criaturas prehistóricas. Se convierte, partiendo de una premisa fantasiosa, en un relato de amor al hogar; a la familia, a la naturaleza. En un canto a la sonrisa que hay en el recuerdo de un tiempo mejor. En una lagrima de alegría tras el llanto.

De ese sollozo, emana un homenaje al mundo salvaje; indómito, agreste. A todo aquello que debería ser eterno y perenne y que el tiempo –o el hombre o la desgracia– hacen efímero y mutable. Está presente, y nos acaba apresando –como hacen los sentimientos– una extraña costumbre a la tristeza. Un desaliento nada lacrimógeno y sí muy sincero. Nos topamos, en definitiva, con la vida. Que, narrada de una forma tan valiente y honesta, al final –como las melancolías– puede que sin pensarlo, nos reconforten. Porque con ella, lo esperemos o no, uno deja de ser parte de nada para sentirse parte de todo.

Anuncios

Un pensamiento en “‘Bestias del sur salvaje’: lo hermoso de la tristeza

  1. Es una buena película, pero creo que quizás la crítica la sobrevaloró y mucha gente esperaba más. Lo que menos me gustó, no obstante, son las reflexiones filosóficas de una niña…un tanto “poco” creibles…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s