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Revista Líbero: “El fútbol está hecho para ser contado, y para ser leído”

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Óscar Abou-Kassem (izquierda) y Diego Barcala (derecha), junto al último número de Líbero

Óscar Abou-Kassem llega a la entrevista con cara de cansancio, y lo primero que hace al acercarse, después de pedir disculpas por el retraso, es explicar que apenas ha dormido un par de horas la noche anterior. También explica el agobio vivido los días previos a la entrevista –realizada el pasado 24 de abril–, provocado por el cierre y el lanzamiento del cuarto número de Líbero, la joven revista que mezcla fútbol y cultura de la que es, junto a Diego Barcala –quien se unirá más tarde a la conversación–, fundador y director.

¿Cuándo surge Líbero?

La idea es de Diego, de hace mucho, mucho tiempo. Diego y yo habíamos coincidido ya en varios trabajos, y surgió en esas típicas conversaciones de compañeros en las que ves la prensa y dices: “A mi me gustaría hacer otra cosa”. La idea original de Diego era hacer algo más cultural: una revista más literaria, con textos literarios relacionados con el fútbol. Luego, una vez empezamos a desarrollar la idea, nos dimos cuenta de que para que tuviera más tirón tenía que ser algo más periodística; mantener la parte literaria, de historias de fútbol, pero incluir también periodismo por algún lado. Entonces estábamos en Público, y, cuando el periódico empezó a entrar en una deriva de Eres, gente sin cobrar…, decidimos acelerar todo el proceso.

¿Por qué una revista de fútbol?

A quien le gusta el fútbol le encanta hablar de él: hablar viendo un partido, hablar el día antes y el día después del partido… El fútbol está hecho para ser contado, y para ser leído. No sé… a mí me cuesta pensar cómo sería mi vida sin fútbol. Se iría una parte muy importante. Quizás sea una adicción… Yo no me veo los diez partidos del fin de semana, pero el que veo lo disfruto.

Desde el primer momento, habéis contado con firmas de prestigio como Manuel Jabois, Ramón Lobo, Joaquín Estefanía… ¿Cómo les convencéis para que participen en un proyecto que prácticamente sale de la nada?

Un año antes de salir empezamos a reunirnos con gente para explicarles cómo era el proyecto, y seis meses antes de salir teníamos un Número Cero que enseñábamos a colaboradores y anunciantes, para que vieran de qué rollo íbamos. Muchos colaboradores ya habían dado el ok, así que podíamos poner su nombre para poder atraer a otros… ¿Y qué pasa? Yo entiendo que a muchos les gusta estar en la revista por lo que es: por el enfoque de los temas, por los valores que defiende, por la gente que escribe…

¿Y les encargáis los temas vosotros o son ellos quienes eligen de qué escriben?

Intentamos que sean las preferencias de los colaboradores las que salgan en la revista, porque entendemos que es así como mejor queda. Siempre es mejor escribir de lo tú quieres. Aunque es cierto que tenemos que cuadrar los temas y que todo concuerde, procuramos que elijan ellos.

¿Cómo definís Líbero?

Está bastante contado en el editorial del primer número: la idea era crear un lugar en el cual gente del mundo de la cultura y del periodismo, con un enfoque pausado, tranquilo, alejado de tertulias, pudiera contar sus historias tranquilamente, con tiempo, y quedaran a gusto con su trabajo; un lugar que, al mismo tiempo, resultara atractivo para cierto tipo de lectores que no encontraban ese producto en la prensa nacional. La idea está muy inspirada en esos reportajes que podían leerse antes en El País, y en Informe Robinson.

Esos artículos que en El País cada vez se ven menos…

(Óscar rie pero no contesta; esquiva la posible polémica con una sutil gambeta más propia de un volante argentino que del defensa que da nombre a su revista).

Habéis apostado por un modelo casi exclusivamente en papel en un momento en que todo el mundo parece renegar de él.

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El futbolista del Chelsea, Juan Mata, portada del cuarto número de Líbero

Nosotros creemos en el papel. A mi me encanta el papel, prefiero leer en papel. Es verdad que, cuando tienes la información accesible de forma inmediata, no vas a esperar al día siguiente para leerla; pero nosotros creemos en el papel. Y creemos que para un producto como éste, en el que el diseño es tan importante, la plataforma debe ser el papel. Que luego puedas desarrollar tu producto en tabletas o en la web pues está bien; pero la parte fundamental y la que queremos cuidar es el papel. Pensamos que sí tiene recorrido, pero también estamos preparados para el momento, que puede llegar, en que el papel asuma una función más residual. Si hay que estar en otro formato, estaremos: si el público prefiere leer en Ipad, estaremos; si los anunciantes prefieren estar en tabletas, estaremos. No hay problema.

¿Y, entonces, tenéis pensado desarrollar esos otros formatos a corto plazo?

Sí; en breve vamos a sacar la aplicación para Android; queremos potenciar la web, probablemente después de verano, y, también probablemente pronto, liberaremos el primer número. Ahora tenemos que dar a conocer el producto.

Cambiemos un poco de tema; en España hay un buen puñado de diarios deportivos con éxito, en cambio, las revistas nunca ha habido demasiado aceptación, como sí tienen en otros países como Francia o Alemania. ¿A qué crees que se debe?

Yo creo que las revistas no se han diferenciado mucho de los periódicos deportivos. El contenido, los temas que tratan, las portadas… siempre son iguales: Messi, Ronaldo, Balón de Oro, Messi, Ronaldo, Mourinho…… Messi, Ronaldo…

¿Cómo veis el periodismo deportivo en nuestro país?

Creo que nosotros, al decir que hacemos algo diferente, más refinado, más cultural, corremos el riesgo de banalizar todo lo que no sea así. Y tampoco es eso. Creemos que el periodismo deportivo en España tiene grandes referentes. Sí es cierto que el periodismo deportivo que más se conoce está enfocado a un producto masivo y busca otros objetivos, pero el hecho de que nosostros intentemos hacer algo más cultural o para otro público no quiere decir que despreciemos a gente del periodismo deportivo que lo hace bien. El otro día, Carlos Marañón, director de Cinemanía, hablando sobre las tertulias, hacía un símil con un McDonald´s. Decía: es verdad que no vas a comer todos los días, pero un día has comido hamburguesa, igual que un día has visto una tertulia, y no pasa nada. Hay que saber diferenciar. Pero no tiene por qué ser todo repugnante.

Está claro que todos estos tipos de periodismo pueden coexistir; pero ¿no creéis que se ha llegado a un punto en que el modelo existente es casi exclusivamente el de tertulia?

Creo que es una consecuencia de la crisis de los medios de comunicación. Cuando estás en momento dífícil económicamente, apuestas por productos más seguros, más masivos. Supongo que es la explicación a que, por ejemplo, canales de televisión que en los últimos años se habían intentado identificar con un producto más cuidado vayan ahora a productos cada vez más ligeritos para aumentar las audiencias lo más rápido posible y conseguir más anunciantes. De ahí que afloren las tertulias por todas partes. Es un producto barato, con poca producción periodística, que rellena muchas horas…

Sin embargo, luego aparece alguien que hace algo distinto, como puede ser Líbero, y resulta que tiene su público y vende.

Claro, porque nosotros creemos que hay un hueco; que, aunque los grandes medios no intenten ocuparse de ese lector que igual no es masivo pero existe, no significa que no haya hueco. Y de hecho lo hay. Pero sí es cierto que si no existía Líbero antes no era porque no hubiese un público, sino porque nadie se había preocupado de hacer un producto así.

Desde vuestro primer número habéis hecho una fuerte defensa por la memoria y la historia del fútbol, algo muy distinto a lo que puede verse en la mayoría de publicaciones deportivas. ¿Por qué creeis que el fútbol, el periodismo futbolístico incluido, tiene tan poca memoria?

Si, debajo de nuestro logotipo, ponemos “nostalgia”, es porque creemos que mucha gente demanda historias pasadas. Tanto historias que prodríamos llamar “prehistóricas”, de los años 20, 30 ó 40, como historias de jugadores de los 60 ó 70. Hay dos tipos de nostalgia: la prehistórica y la de quien quiere recuperar a sus ídolos olvidados. Estoy muy de acuerdo con lo que dices de la inmediatez. Lo estamos viendo, por ejemplo, con un jugador como Raúl, menos recordado hoy que otro de hace 20 años como Juanito. Ha pasado a un segundo plano y la grada no lo reivindica, porque todavía no es un mito nostálgico. Quizás tengan que pasar 20 años para que se le recuerde…

En cuanto un equipo encadena tres, cuatro partidos con malos resultados, prensa y público no tardan en pedir la cabeza del entrenador o de los futbolístas. ¿Creéis que ese modelo de periodismo basado en la inmediatez puede influir también en la escasa paciencia del aficionado?

Más que a la prensa, yo culparía a los clubes, que siguen esas políticas de consumismo por las que cada verano tienen que renovar la plantilla para generar ilusión. Muchas veces se preocupan poco de afianzar a su cliente, que es el aficionado, incentivar que vaya al estadio, o cuidar a los jugadores más vinculados con el equipo, y más en traer productos nuevos cada verano.

¿Se ha perdido el romanticismo en el fútbol?

Yo creo que no. Quien quiere romanticismo, lo encuentra. Incluso en los clubs grandes, que son los más consumistas y más volátiles, siempre tienes algo. A mí me gusta mucho cuando en los equipos grandes se recuperan jugadores de otras épocas, como ocurre ahora con Stoichkov en el Barça, que de repente aparece y es un ídolo, y es un jugador al que muchos chavales, seguidores del Barça, no han visto jugar. Lo mismo pasa en el Real Madrid. O en el Atlético. En el último número, nosotros hacemos una entrevista a Futre, que para el Atleti es lo más, y hay una generación entera que no lo ha visto jugar, pero saben que es un ídolo. Eso es romanticismo puro y duro.

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De entrada, a muchos les parecerá cuando menos curiosa la idea de fútbol y cultura.

Al principio, más de uno nos decía en broma: “A ver cuántos futbolistas encontráis que puedan hablar…”. Bueno, tampoco se trata sólo de eso. Hace unos años había una especie de rechazo mutuo: del mundo de la cultura respecto al fútbol, porque pensaban que era algo chusco; y del mundo del fútbol hacia la cultura. Ahora ya no; ahora el fútbol no para de crecer. Ha ido naturalizándolo todo, metiéndose en la cultura popular.

Sin embargo, cuando uno piensa en el fútbol inglés, el alemán e incluso el italiano, puede ver ciertos rasgos de identidad cultural ligados a esos paises y que en España quizás faltan aún.

Aquí hubo, durante 40 años de dictadora, una utilización bastante acentuada del fútbol, y eso alejaba a escritores e intelectuales de un deporte que había sido utilizado pàra entretener a la gente. Esto, como todo, ha ido evolucionando, y ahora ya se ha independizado por completo de esa utilización. Ésta es la explicación de por qué en España no hay películas de fútbol, o por qué directores de cine, como Garci, que es un loco del fútbol, no hayan hecho una película sobre ello. Porque el fútbol ha estado muy banalizado en España hasta ahora. Pero ahora, esa relación entre literatura, cine o poesía con el fútbol incluso está de moda.

Vosotros apostáis por que el futbolista es alguien que puede opinar y puede ser escuchado.

Lo que nosotros defendemos es que un futbolista, con 25 años, ha vivido más experiencias que muchas personas con 45. Se ha comprado una casa, se ha casado, ha tenido hijos, ha firmado cinco o seis contratos, ha cambiado de ciudad, de amigos… Eso, y la experiencia que da haber vivido la alta competición, los hace personajes interesantes. Queremos reivindicar que el futbolista no es un ser al que solo se le pueden preguntar chorradas y que no sabe opiniar de nada. Creemos que no tiene por qué ser así.

¿Qué papel tienen los gabinetes de prensa de los clubes en la formación de esa imagen de los futbolistas?

Los futbolistas están muy teledirigidos y coaccionados por sus clubes, que intentan proteger su imagen de club y de empresa. Intentan controlarlo porque no tienen nada que ganar si un futbolista “mete la pata”. Nosotros creemos que los clubes deben darle un punto de madurez a esas estrategias; deben darse cuenta de que si se pasan de frenada con la protección, pueden estar perjudicando la imagen del jugador. Si impides que un jugador conceda entrevistas o que pueda relajarse ante el público, y sólo lo expones posando en eventos de marcas comerciales, estás dando una imagen muy negativa de él.

Y, si antes hablábamos de lo complicado que es relacionar fútbol y cultura, peor aun es relacionar fútbol y política; cada vez que un futbolista opina sobre algún tema de actualidad, la gente en seguida se echa las manos a la cabeza.

También depende de lo que consideremos política. Nosotros defendemos que un futbolista pueda ser escuchado como persona importante dentro de la sociedad, no que tenga que meterse en una campaña política. Simplemente, que si hay un tema social que está en la calle, como puede ser el matrimonio gay, por qué no va a poder hablar. Nadie puede obligarles a hablar, ni tienen una responsabilidad social para ello, pero no nos parece bien que se les critique por hacerlo.

Como los palos que le cayeron a Guardiola cuando se colocó a favor de la independencia de Cataluña…

Cuando un entrenador se expone de esa manera es susceptible de esas reacciones. Quiero decir, se puede criticar lo que opina Guardiola, como se puede criticar lo que opina cualquiera. La discusión no es si estás de acuerdo o no con la independencia de Cataluña, sino si Guardiola debe opinar o no. El argumento de “es un hombre de fútbol” no vale. Siempre que no pida cosas al margen de los derechos humanos, ¿por qué no va a opinar Guardiola sobre un tema que está en la calle?

Pero ¿por qué esa reacción por parte de la gente en este país?

Porque se tiene miedo al poder que puede tener el fútbol. Los futbolistas son ídolos sociales, son referentes; a diferencia de los políticos, los conoce todo el mundo. Supongo que hay un poco de miedo a que lideren. Pero igual que se critica a los actores por utilizar sus plataformas para opinar. Nosotros defendemos que se les critique por lo que dicen, no por que digan algo.

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Un pensamiento en “Revista Líbero: “El fútbol está hecho para ser contado, y para ser leído”

  1. Estoy totalmente de acuerdo con Oscar, hay que añadir la cultura al mundo del fútbol. És un deporte romantico y pasional. El que ama al fútbol lo sigue en todas las partes del mundo, independientemente del equipo que seas. Los fantatismos deberían de estar fuera, porque no aportan nada positivo.
    Un abrazo y saludos.
    Sergi.

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